domingo, 4 de abril de 2010

La ciudad de los árboles -Texto-

Éste es el texto escrito por Txus di Fellatio que aparece en el librillo de las letras de las canciones, como entrada a cada una de ellas.


Aunque ya ha pasado mucho tiempo y he visto morir muchas lunas y nacer otros tantos soles, aún recuerdo como si fuera ayer la noche en la que mi vida dio un giro tan grande, que ya nada fue igual desde entonces. Todavía vive arrinconado en los pliegues de mí memoria el recuerdo de los extraños sucesos que tendrían lugar aquella noche en la que la magia y lo desconocido me abrieron las puertas a un mundo escondido entre lo real y lo onírico.


La noche anterior recuerdo que vagaba sin rumbo fijo madiciendo mi destino y tirándole piedras a mi mala suerte que de forma burlona se reflejaba en los charcos de una solitaria carretera abandonada. Había abandonado mi casa, mi trabajo y había renunciado al gran amor de mi vida. La idea de tirar la toalla, de renunciar a esta vida que tan mal se había portado conmigo rondaba por mi mente...

La última imagen de la que soy capaz de recordar es la de verme acurrucado junto al tronco de un arbol, luego... la nada.

No sé exactamente cuanto tiempo transcurrió, pero abrí los ojos alertado por una centelleante luz yuna voz que parecía provenir del interior del árbol en el que me había quedado dormido...



Alcé mi vista y no sin esfuerzo, me incorporé estirando mis entumecidos huesos. Lo que ví me causó tal impacto que aún hoy después de tantos años hace que la sangre huya despavorida de mis venas. El paisaje había cambiado totalmente. A mi alrededor cientos de árboles de todas las clases y tamaños parecían sacudirse de encima su obligada inmovilidad. Las ramas en un ejercicio imposible, arrancaban la corteza de cada árbol. Y como en un alumbramiento embrujado o un parto sobrenatural, del interior de cada árbol empezaban a asomar cabezas y cuerpos con forma humana...

De alguna forma que aún no logro entender, me encontraba en el interior de un bosque encantado. Un bosque que no estaba en los mapas, en un rincón del mundo donde la magia y la brujería moraban desde que la vida era joven.

En ese mismo instante la misma voz que me había despertado empezó a susurrar con una cadencia que jamás antes había escuchado la historia del lugar en el que me hallaba.

“Estás en la Ciudad de los Árboles. Así llamamos, los que aquí moramos, a este bosque mitad purgatorio mitad cementerio de personas que después de morir han sido condenadas a pasar el resto de su existencia convertidos en árboles.

Sólo se les permite recobrar su forma humana en las noches de luna llena. Son personas que como tú, antes de morir, tiraron por la borda su vida, sus sueños y despreciaron el don más grande que jamás ningún ser, excepto el humano, tuvo jamás; El amor. Amor a los demás, a sí mismos, a la vida, amor a luchar y perseguir tus sueños”.

Las voces vaciaron de silencios aquel paraje maldito y mientras la luna se abría paso a codazos por entre las nubes, poco a poco se fueron acercando hacia mí aquellas almas desgraciadas, aquellas almas en pena. Y así fue como cada una me contó su particular historia...



El primer árbol errante que se acercó a mí, era un hombre de mediana edad y por sus maneras y vestimenta, llamó poderosamente mi atención. Sin duda era un alto ejecutivo o algún acaudalado empresario. Me habló de su juventud entre disco de rock, amigos y rebeldía. Hubo un tiempo en el que él creía sólo en tres cosas: su moto,su chica y el Rock’n’Roll. Pero como muchos otros tuvo que vender sus sueños por una vida que al finy al cabo no consiguió hacerle feliz. Mató a su mujer a golpes y al descubrir que su hija pequeña era testigo de tan espantoso crimen, acabó con su vida.

No había ninguna duda que aquél encuentro no fue casual, que aquel hombre o árbol o lo que demonios fuera se había acercado a mí al ver el aspecto de roquero,de chico malo de barrio.

-¿Cuál es tu nombre?- preguntó mirando fijamente mi camiseta de Harley-Davidson.

- ¿Mi nombre? Mi nombre es Rock’n’Roll.



Las horas pasaban sin apenas darme cuenta. Fué entonces cuando me condujeron hacía un rincón de aquel mágico bosque. Lo llamaban El Rincón de los Sentidos. Me explicaron que en las aguas del estanque que allí dormitaba, toda la vida del que se asomara se proyenctaba en elreflejo de sus aguas. Me invitaron a asomarme, ellos sólo me miraban.

A veces la lógica se queda huérfana, y es entonces cuando encuentra como padres adoptivos a la complicidad y la imaginación. Todavía hoy me cuesta creer lo que sucedió segundos más tarde. Como por encantamiento apareció mi imagen reflejada en aquellas aguas y mi propia voz comenzó a contar la historia de los dos últimos años de mi vida...

“Soy músico desde hace casi veinte años. La música es el único sitio que tenemos los soñadores para escondernos de nosotros mismos. Cuando hace mucho frío en el Alma, la música me abriga de las derrotas y espanta los fantasmas de mis fracasos. Pero hay heridas que ni el tiempo puede coser con el hilo del olvido, esas heridas se quedan abiertas y sangrando recuerdos de un amor a la fuga”.

Por fin he aceptado la derrota. Me he inventado un flotador hecho de recuerdo e hinchado con el aliento de sus últimos besos para no volverme a hundir. Y si alguna vez se pinicha con algún espino, un mal gesto o la nostalgia me invade y lo desinfla, me asiré al recuerdo de sus labios rojos y al sabor de sus “Te quiero”, y pocos serán los ahogados con una sonrisa tan dulce en el rostro como yo.

Intenté llenar el vacío de sus abrazos con gramos de ira, con gramos de olvido. Y ahora que sé que el resto de mi vida cargaré con su odio en mi mochila, sólo tengo ganas de cantar, de vivir y de volver a amar...



Uno de esos seres aflojó una débil sonrisa.

El calor de la noche pintaba olas de gotas sobre su piel. Se me acercó una joven que no tendría más de 16 años. Me contó que jamás pudo abandonar durante toda su vida esa sensación de vivir sin libertad. Creció en el seno de una familia conservadora que jamás le entendió. Me habló de su prisión...

“La cárcel es un cementerio de personas vivas, un almacén de culpas, errores y anhelos de amaneceres.Una fábrica de sueños rotos, de esclavos del calendario, de yonkis de la soledad esperando sus dosis mensual de afecto en forma de visita. Aunque son humanos, no lo parecen. Sus ojos tienen el color de la derrota. Las marcas en su piel hablan de despedida. Son sacos de amargura y de oportunidades perdidas envientos en piel humana y movidos por un corazón. El aire de la cárcel asfixia, está contaminado de odio y desesperanza.

La cárcel huele a jardines de cemento, a flores encadenadas...

Pero hay muchos tipos de cárceles y sin duda la peor el la cárcel del interior. Esa prinsión que llevamos dentro y no nos permite ser libres”.

“Yo jamás hice caso a mi voz interior que me animaba a luchar y avolver a levantar. Tiré la toalla y acabé con mi vida...”- mientras me hablaba la chica supe que sabía más de mi vida de lo que yo imaginaba...

Desde entonces jamás olvidé que hay muchas clases de barrotes , y que los más peligrosos son aquellos barrotes invisibles hechos de miedo, complejo y cobardía.



La Canción de los Deseos era una mágica melodía que me enseñaron mis ya nuevos amigos. Era una canción para espantar al miedo. El miedo, es una de las armas más mostarles que el hombre ha utilizado jamás. Por miedo se ha matado, se han cometido injusticias y sobre todo el miedo a los desconocido hoy en día hace que una persona nacida en otro país o con una religión distinta tenga que pedir permiso para vivir...

Dicen que esta canción la cantaba un árbol errante anciano que aún teniendo en sus manos la posibilidad de ayudar a inmigrantes y personas de otras religiones, jamás lo hizo por miedo.

Habla de los inmigrantes y del integrismo religioso. ¿Cuántas muertes en nombre de un dios distinto o de una bandera que no es la nuestra hacen falta para que nos demos cuenta que el aire no tiene fronteras,que Gaia es de todos?.



En el mapa mágico de las tierras encantadas existe una gruta submarina que une América con Europa. En ese mágico túnel, cuenta la leyenda, que un gaitero gallego entabló amistad con mariachis mexicanos. La geografía de los sueños, siempre caprichosa, hizo posible unir en un mágico conjuro una muñeira y una ranchera en una canción encantada.

Este conjuro hecho música, habla de la imposibilidad de descifrar besos de mujer, habla de promesas incumplidas, de lamentos que cruzan el Atlántico hacia tierras Aztecas y vuelven convertidos en sonrisas, amigos y tequila.



La Hermandad de la Runa Llena es una sociedad secreta que durante siglos se reúnen en este mágico lugar para invocar al Espíritu del Bosque, danzar melodías celtas prohibidas, hacer el amor al calor de la hoguera e invocar a las fuerzas de la naturaleza.

Cada miembro escribe su nombre con su propia sangre en el libro de los sueños, un libro maldito para unos y sagrado para otros. Un libro en el que cada persona deberá escribir al menos tres sueños para alcanzar y complirlos en vida. Sino... formarás para siempre parte de este bosque...



La noche iba consumiendo los destellos de una luna que hacía las veces de notario anónimo. Esa luna embustera alaque se le ve el ombligo cuando alza el cuello para asomarse a la ventana de mis miserias.

Pero esa noche la luna también iba a hacerme de guía. Como si diera manotazos a una nube que la medio ocultaba, se abrió paso a puñetazos dejando trozos de nubes desperdigados a su alrededor. Al verse libre de ese molesto velo, se asomó y dejó escapar guiños de luz que me descrubrió el camino hacia las colina del Kaos.

Allí contemplé atónito una reunión secreta de la hermandad de la “Runa llena”. Bebían, cantaban, contaban historias de tiempo pretéritos y se abandonaban a la pasión y al sexo...

Me invitaron a unirme y me advirtieron de los efectos secundarios que tendría que soportar al despertarme de una increíble Resacosix.


Hay miedos que se acurrucan en los rincones del Alma, se arropan con la derrota y se quedan a vivir entre las dudas que llueven de nuestra mirada...

Así es como empecé a entender que la vida me estaba dando otra oportunidad, que esta mágica noche no era sino una lección de lucha y de vida. Por muy oscuro que sea el camino, siempre habrá una luz que te guie; la tuya, esa luz interior que sólo se apaga con miedo. Cuando la vida te lanza el guante y te reta a duelo... ¡No queda sino batirnos, no queda sino luchar...!.



¿Cuál es el mayor de tus miedos? –me preguntó una de las Almas en pena cuyo rostro estaba tintado de una infinita tristeza.

-Supongo que el silencio y las despedidas –contesté.

Y así empecé a desnudarme de esa armadura hecha de silencios, falsa seguridad y gratuita presunción.

“Me da miedo esa tristeza muda, callada que sangra por las paredes del Alma. No hay silencio más doloroso que los gristos del recuerdo de alguien que ya no está. Cuando alguien al que quieres muere, las lágrimas te raptan la mirada y como rescate sólo piden dolor. Para un músico como yo el silencio que da la ausencia de un Alma que no quiera oirme es el castigo más duro imaginable. Los músicos somos lo que somos gracias al público. Ellos nos visten de sonrisas cómplices con sus aplausos que ellos hacen que esto merezca la pena.

Cada canción tiene Alma. El Alma de quien la escribió y de quien la escucha. Pero esta canción mantiene un Alma joven, un Alma que se marcho antes de tiempo, quizás porque era demasiado especial para este mundo tan egoísta”.


No hay peor decisión que la que no se toma.

Esa frase martilleaba mi cabeza constantemente mientras la noche bostezaba y los primeros rayos de sol se desayunaban los últimos trozos de oscuridad que aún tintaban aquel encantado paraje.

Me sorprendí acurrucado a los pies de un viejo árbol en cuya corteza estaba escrita la frase “y si la vida te pisa, desenvaina una sonrisa y vuélvete a levantar”.

De vuelta a mi casa, a mi vida que creía hecha pedazos, sólo rondaba por mi cabeza una idea. “Luchar”, batirme en duelo con mis fracasos...

Y así fue como conocí por primeravezeste bosque mitad cárcel de sueños, mitad universidad de la vida.Como habrás podido adivinar,conseguí luchar por mis sueños y me vencieron los miedos y los fracasos que todos dejamos crecer dentro de nuestro Alma.

Por eso sigue mi consejo, y nunca olvides que puedes ser todo lo que te propongas, sólo tienes un obstáculo; ¡Tú mismo!.

Si no terminarás como yo. Condenado eternamente a morar en este Bosque encantado...

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